Posted on 10-03-2010
Filed Under (Uncategorized) by dag

Bueno, volar volar no… pero salí despedido de la bicicleta cuando el taxista me encerró y choqué contra su tapabarro delantero derecho.
No voy a decir que yo no tengo nada de culpa en el hecho, pero según la ley de tránsito los vehículos deben encender las luces de viraje por lo menos 30 metros antes de realizar la maniobra, en este caso esto no sucedió, lo que no me dejó tiempo para reaccionar y solo alcancé a disminuir la velocidad.
Por suerte los amortiguadores de la bicicleta absorvieron gran parte del impacto por lo que solo salí despedido por sobre la bicicleta y la nariz del taxi, y al caer los guantes y casco protectores hicieron que saliera sin ningún razguño.
A la bici tampoco le pasó nada, quizás se puede haber descentrado un poquito la llanta delantera, pero es muy menor.
Bueno, yo estoy OK, el taxista se portó a la altura de la situación, se bajo a ver si estaba bien y me ayudó a revisar la bicicleta.
Gracias también a los dos motoqueros que al segundo después del evento se acercaron a ayudarme y ver si estaba bien. Y es que parece que aunque la cosa fue leve, se vió bastante fea, porque finalmente ¿cuántas veces has visto a un ciclista “volar” sobre un taxi?

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